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  • 11.08.2014 12:51

    La Zona de Confort

        Hace unos días entré en Facebook y la primera entrada que apareció en mi pantalla era un artículo acerca de los beneficios de salir de la "Zona de Confort" de cada uno. Y ayer empecé a leer un libro que llevo esperando semanas y las páginas de la "Introducción" trataban exactamente de lo mismo.

     

        Nunca he creído en las coincidencias, pero eso es, evidentemente, porque no he salido de mi zona de confort. Asi que hoy lo haré y pensaré que ha ocurrido eso porque necesitaba reflexionar sobre este tema. El libro que estoy leyendo pone un ejemplo de lo que es la zona de confort muy claro: el autor viaja a Cuba, a una playa paradisíaca, y siente que está en el lugar más idílico que ha pisado nunca. Pero un amigo turba sus pensamientos incitándole a bucear con él en las aguas de esa playa, le da unas gafas y no permite recibir un “no” como respuesta. Va a regañadientes y al sumergirse en el agua, se da cuenta del paraíso que hay bajo el agua, sus corales, peces, tortugas, esponjas y demás seres marinos. Desde ese momento, nunca más se conformó con ver el paraíso que hay sobre el mar sabiendo lo que se pierde si no observa lo que hay debajo.

     

     

        La “Zona de Confort” se basa en una actitud que todos los humanos tenemos, vivimos diariamente haciendo una serie de actos que sabemos que nos van a gustar debido a que en el pasado hemos disfrutado haciéndolos, sin darnos cuenta de todo lo que nos perdemos si cambiamos esos actos, si cambiamos nuestra actitud y miramos todo lo que hay más allá de nuestra vida diaria.

     

        Desde que empecé a investigar por mi cuenta esto de la zona de confort, decidí cambiarle el nombre y llamarle de una forma más realista “Zona de Disconfort”, básicamente porque no salir de la burbuja en la que vivimos todos diariamente implica no llegar nunca a la felicidad plena, sino vivir una felicidad relativa que llega a ser monótona. Y esto es porque una característica principal de los seres humanos es que somos extremadamente conformistas. Si nos gusta algo, no intentamos ir más allá, nos quedamos con ese placer sin pensar en que podemos aumentarlo.

     

        Pensando en este tema he llegado a imaginar la hipótesis de que esto de la “Zona de Confort” es realmente la causante principal de problemas de salud como la obesidad, la depresión, el estrés o la ansiedad. Porque una vez que tenemos una rutina que nos gusta, inconscientemente terminamos sintiendo aversión hacia ella, comenzamos a dejar de sentir esos picos de dopamina que surgen en nuestro cerebro cuando algo nuevo y placentero ocurre a nuestro alrededor, y pensamos que ya no somos dignos de vivir día a día como si fueran únicos.

     

        Desde aquí (en la cama de una amiga, rompiendo mi zona de confort y disfrutando de las novedades que llegan a mi vida cada día) animo a todo el mundo a que salga de esa burbuja y observe todas las cosas nuevas que aparecen cada día y que dejamos atrás por el miedo a salir de una rutina. Vivir cada día como si fuera el último, haciendo lo que a uno más le gusta, es lo más placentero que existe. Hazlo y verás como tu vida da un giro radical, y siempre en positivo, de eso no deberíamos tener dudas.

     

                                                         

  • 09.04.2014 12:29

    Mente Objetiva vs Subjetiva

        Esta mañana me ha tocado estudiar el “valor subjetivo” de las cosas y digamos que he MUERTO en un intento de romper mis esquemas para meter la información nueva que en cada página me sorprendía más. Esto es porque nosotros, los “intentos” de psicólogos, nos pasamos unas 26 horas al día estudiando datos objetivos sobre personalidad, motivación, salud fisiológica, inteligencia, técnicas “estadísiticamente” válidas y fiables para cambiar cientos de miles de conductas.......y ahora me vienen con el valor subjetivo.

        Lo más fuerte es que no le falta razón a todo esto tan novedoso para mi cerebro de “minicientífico”, y es que por mucha salud objetiva que le podamos proponer a una persona, si no se siente subjetivamente cómodo, apaga y vámonos a dar una vuelta para que nos de el aire. 

     

        Pero me invade una cuestión ética/filosófica/moral/diagnóstica...y es que es cierto que 200 € no son lo mismo para un jeque árabe que para un frutero de barrio (esto teniendo claro que el jeque árabe es un cabrón como la mayoría y un frutero no es un narcotraficante que tiene la tienda para blanquear su dinero, EVIDENTEMENTE), ya

    que cada uno le dará un valor subjetivo muy distinto con el que podrán hacer diferentes cosas....pero ¿qué ocurre con, por ejemplo, vivir en un mundo en el que tienes amigos que viajan a la luna en rinocerontes policromáticos y unicornios purpurinosos? Subjetivamente puede ser BRUTAL tener amigos así, pero objetivamente tienes una esquizofrenia deliroide-alucinoide como la catedral de Burgos.

        Con esto CREO que quiero llegar a la conclusión de hay que abrir la mente y no dejarse llevar por un mundo 100% científico en el que tengamos todas las variables controladas minuciosamente, ya que si no terminaríamos siendo unos robots (PORQUE AÚN NO LO SOMOS, NO? NO? NOO???), pero tampoco podemos dejarnos llevar por el bienestar subjetivo que nos puede provocar beber (espirituosamente hablando), fumar, comer, ganar miles de euros rápidamente, etc...sin mirar las consecuencias a largo plazo, sin mirar un poco qué puede ocurrir siendo objetivos si no cambiamos un poco nuestras preferencias. Así que nada, ya he reflexionado sobre la importancia de no convertirme en una máquina científico-experimental ni en un humano incontrolable-paranoide. Hasta mi próxima estúpida reflexión, SIEMPRE subjetiva. 

     

     

     

     

     

     

  • 27.03.2014 12:23

    "SINCERIDAD DEMENTE"

        Hoy me he levantado con una necesidad brutal de dar una explicación mínimamente estudiada sobre el concepto de "SINCERIDAD" en un contexto de "sociedad hipócrita deseosa de autoconvencerse sobre los buenos y sanos valores que defiende".
        Podemos empezar comentando lo que NO ES la sinceridad, para que todos aquéllos que se sientan identificados con esta característica de su personalidad y se vean reflejados en estos aspectos, dejen de autoproclamarse "superdefensores de la transparencia y la sinceridad como forma de vida".
        La sinceridad no es soltar todo lo que pasa por tu mente en cada momento, sin antes reflexionar sobre el porqué de ese pensamiento. Tampoco es comentarle a todo el mundo los pensamientos negativos o actitudes negativas que has visto o estás viendo en otra persona. Menos aún es decir: "como soy sincero te digo que eres una zorra, o que eres un cabrón" y toda esa serie de conceptos absurdos que de sinceridad no tienen nada...ya que "datos verídicos" para confirmar tus argumentos, no es que estés dando muchos. Eso simplemente es caer bajo tus propios argumentos, y no "ser supermegasincero sin pelos en la lengua".
    La sinceridad no se basa tampoco en decir EXCLUSIVAMENTE las cosas que no te gustan de alguien de manera explícita y sin ningún tacto, básicamente porque eso en Psicología se llama "descontrol de los impulsos", por no poder pensar un poco en la otra persona, buscar el porqué de sus acciones, sentir la más mínima empatía, y todas estas cosas que creía que eran BÁSICAS. (Me han comentado que existen algunos humanos que usan su sinceridad para decir “te quiero”, “me gusta esto que has hecho”, etc...¡QUÉ FUERTE! No?, ser sincero también vale para reforzar las buenas conductas!)
     
        Evidentemente, como la sinceridad puede ser un rasgo de personalidad, cada uno podrá tener un concepto diferente para denominar a este constructo. Yo necesito explicarle al planeta lo que es para mí, sin ánimo de ofender a los que puedan verla diferente, siempre y cuando estén apoyados en buenos argumentos.
     
        Desde que tengo uso de razón me considero una persona sincera (con 5 años hasta la panadera sabía que iba a cambiar de sofás en mi casa porque mis padres habían conseguido salir de un bache económico), aunque evidentemente como un niño pequeño que era, carecía de control y soltaba por la boca todo lo que se originaba en mi cerebro. Esto me pudo provocar serios problemas durante la adolescencia, ya que tenía que luchar contra una sociedad “que no me comprendía si decía lo que pensaba” (Era toda una “víctima” del sistema).
     
        Ahora mismo puedo decir que se perfectamente lo que es considerar a una persona como sincera, aunque soy consciente de que me queda mucho por conocer sobre estos bichitos que estudio día a día llamados “humanos”. 
     
        Personalmente, considero a una persona sincera a aquella que tiene una conducta acorde a lo que dice o “piensa”. (Es divertido ver como esos “sinceros” te comen la oreja con cualquier cuestión y a los 5 minutos hacen todo lo contrario). También a la que sabe decir todo lo que te gusta de ti (¡SÍ! Repito que la sinceridad no sirve exclusivamente para reprochar y estar en contra de lo que hay alrededor, ¿a que es increíble?)y lo que no sin perder una sonrisa. (¡SÍ! Se puede ser sincero sin dañar a nadie, aunque me tomes por loco). Ser sincero significa también seleccionar a las personas con las que serlo y abrirte a ellos. Deberíamos recordarle a toda esa gente que dice todo lo que piensa sin más, lo vulnerables que se quedan ante una persona con la que son sinceros. 
        Antes me encantaba esa gente que desde el primer momento te decía todo lo que pensaba, y debido a experiencias con personas asi de “sinceras” me he dado cuenta de que son las más falsas que existen. Creo que a día de hoy la sinceridad está sobrevalorada y se confunde con el simple hecho de “yo me atrevo a hacerte daño”, cuando la sinceridad, desde mi punto de vista, es algo positivo. Sirve para hacer ver al otro cosas que pasó por alto, para comprobar si los valores de uno son compatibles con los del otro, y evidentemente nunca se me ocurriría utilizarla para dañar a los demás. Utilizo esta característica de mi personalidad con la gente que realmente me interesa, con la gente que quiero, con la gente que sé que puedo esperar más respecto a alguna situación, con gente clara y transparente. No se me ocurriría perder el tiempo con gente que simplemente ataca. Porque ser sincero puede ser una bomba contra la realidad de alguien, y si eres una persona equilibrada deberías lanzarla si estás dispuesto después a ayudar a esa persona a volver a la misma realidad que tu. 
     
    Ser sinceros con desconocidos es una gran pérdida de tiempo y no serlo con lo que hay a tu alrededor también.

     

  • 13.03.2014 10:54

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